De repente, se enciende un testigo en el cuadro de mandos de tu vehículo. No sabes si debes preocuparte y parar el coche inmediatamente o si puedes ignorar esa luz y seguir circulando unos kilómetros más antes de ir al taller.
La respuesta es: “depende”. Antes de acudir a tu taller de confianza, hay una forma sencilla de orientarte: identificar qué testigo es y de qué color.
El color importa
No todos los testigos indican una emergencia. Podemos interpretarlos como si se tratara de un semáforo.
Rojo
Si el testigo es rojo, detén el coche en cuando puedas hacerlo de forma segura y apaga el motor. Ese color advierte de un problema grave que puede afectar al motor o comprometer la seguridad del vehículo.
No lo ignores: contacta con el taller de forma inmediata.
Naranja o ámbar
Si es naranja o amarillo, se trata de un aviso importante. El coche indica que existe un problema que se debe revisar.
No es una emergencia inmediata, pero conviene llevarlo al taller lo antes posible.
Verde o azul
Si la luz es verde o azul, simplemente informa de que un sistema está activo. Por ejemplo, puede señalar que están encendidas las luces largas o los intermitentes.
Si es rojo, no lo ignores
Un testigo de color rojo alerta de una avería grave o un riesgo para la seguridad. Debes detener el coche lo antes posible y apagar el motor.
Los indicadores más frecuentes son:
Temperatura del motor
Si ves un termómetro con ondas, el motor se está recalentando. Detén el coche inmediatamente y no abras el capó hasta que se enfríe. Seguir circulando puede provocar daños graves en pocos segundos.
Presión del aceite
Un símbolo con forma de aceitera indica que el motor no tiene suficiente presión de aceite y que podría griparse en cualquier momento. Debes detener el coche en cuanto puedas. Circular en estas condiciones puede destruir el motor en pocos minutos.
Batería
Los símbolos + y – avisan de un fallo en el sistema de carga eléctrica. El vehículo puede apagarse en cualquier momento.
Ámbar o naranja, atender en breve
Si en el salpicadero se enciende una luz ámbar o naranja, significa que hay un aviso importante que conviene revisar cuanto antes.
Testigo del motor
El icono con la silueta del motor puede activarse por muchas causas: desde el tapón del depósito mal cerrado hasta un sensor averiado. Solo un escáner de diagnosis permitirá identificar el origen del problema y nos dará la respuesta.
No es una urgencia inmediata, pero conviene revisarlo en breve (preferiblemente en menos de una semana).
Presión de los neumáticos
El símbolo de una rueda con una señal de exclamación advierte de que uno o varios neumáticos tienen la presión baja.
La solución es sencilla: revisa e infla las ruedas cuanto antes. Circular así no solo aumenta el consumo, sino también el riesgo de sufrir un reventón.
Sistema de frenos
Si el testigo está relacionado con el sistema de frenos, no lo ignores. Los frenos son el sistema de seguridad más importante del coche.
La luz puede alertar del desgaste de las pastillas de freno o de un nivel bajo del líquido de frenos.
En ambos casos, la capacidad de frenado se ve comprometida. Llévalo al taller lo antes posible.
Tres pasos a seguir si se enciende un testigo en el salpicadero
1. Identifica el color. Si es rojo, busca un lugar seguro donde detenerte.
2. Consulta el manual. Cada fabricante utiliza símbolos específicos. Ante la duda, siempre es mejor actuar con prudencia.
3. No lo dejes pasar. Un aviso leve hoy puede convertirse en una avería grave y costosa el día de mañana.
¿Se ha encendido un testigo y no sabes qué hacer?
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